lunes, 8 de octubre de 2007

Concierto (no para piano, para otras cosas)

Desde los seis años tocaba el piano. Nunca supo el porqué lo metieron en tan díficil arte o siempre lo supo y se hizo el leso. Tocaba lo que le pedían, Mozart, Chopin y todos esos compositores de cuyo nombre se traba la lengua. El abuelo, el padre y el hermano lo escuchaban balanceando la cabeza y casi lo consideraban como un juguete. Él accedía para no ofender a la familia. Con el tiempo lo siguieron entrenando, mientras sus compañeros tocaban otro tipo de música, más bailable y en onda. Encerrado y sin contacto exterior siguió tocando el piano. Pasaban los días, los meses y los años. Sus antiguos amigos se casaban, tenían hijos, nietos, qué se yo. Él siguió tocando para una vida de mentira. Hasta que la realidad fue reemplazada por los recuerdos, la mente clara cayó en la noche. Hojeaba hojas con extraños signos, pero nadie le entendía. El día en que entregó su alma escribió: "Mis padres... me dieron una vida de mentira, un piano de mentira y una carrera de mentira. Los perdono".

4 comentarios:

Mariajosé Andjerica dijo...

Esto me recordó a la película Fuga.
Bueno, uno debe hacer en la vida lo que le gusta y hacer caso omiso a las cosas que no son para tí, si las personas te quieren deben aceptar tus retos
Beso Pianoencolores :*

24 de Enero dijo...

y no se que te lo impide,
yo con luca me hice la america el sábado.
:D

nicole dijo...

perdonar es divino dice Cerati, harta razon tiene

x.Rudra.x dijo...

Hola! Buen blog!

No recuerdo como llegue aquí!

Saludos!