lunes, 24 de septiembre de 2007
Ella era...
Imaginarse una mente tan ocupada, tan retorcida para un solo lado, que un joven pensando todo el día en la María Luisa. Siempre ella, la Luisa aquí, que fue al baño, que compró una ensalada con agua mineral, su pelo largo lavado con pantene pro-v, que se sacó un siete en la prueba de historia medieval, que es amiga de la ayudante y la saludaba, pero ella era medio rarita. Un día lo saludaba de besos y al otro día ni existía para ella. Vaya coincidencia ¿no? Vaya coincidencia el siempre encontrarse con ella cuando iba a la biblioteca rodeaba de sus amigas. Pero bueno, la María Luisa nunca lo tuvo en cuenta y para él era algo díficil, pero no imposible de alcanzar. Y se hacía ilusiones con ella, lo más tonto, que según él lo tenía en alguna parte del pequeño corazón de ella. Hasta que un día lo paró en seco y le dijo: No me sigas más, no existes tú para mí. Punto y final para él. Ya nos tenía chatos con la tal María Luisa. Después de eso, él desapareció.
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3 comentarios:
yo suy rarita, aveces me gusta serlo.
Todos tenemos algo rarito :B
Y pobre él que desapareció.
Besitos
¡Que no te de miedo!
:D
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